Recuerdo cuando Figma era un editor de vectores en el navegador y todos decíamos que nunca iba a reemplazar a Sketch. Ahora Figma es prácticamente el sistema operativo del diseño digital y la IA está cambiando lo que significa abrir ese programa cada mañana.

No hablo del hype ni de los demos que se ven en Twitter. Hablo de lo que pasa cuando te sientas a trabajar en un proyecto real con deadline real y empiezas a notar que tu flujo de trabajo en Figma ya no se parece al de hace un año.

Lo que cambió en mi día a día

Antes mi proceso era: wireframe, diseño visual, prototipado, handoff. Lineal, predecible, controlado. Ahora hay un paso nuevo que se coló entre todos los demás y es el paso de generar con IA para después curar con criterio de diseñador.

Uso plugins de IA dentro de Figma para generar variaciones de layout que a mí no se me habrían ocurrido. No porque yo sea mal diseñador sino porque mi cerebro tiene sesgos visuales que se formaron en diez años de diseñar para banca y fintech. La IA no tiene esos sesgos y eso a veces es exactamente lo que un proyecto necesita.

También uso IA para generar microcopy directamente en los frames. Antes ponía lorem ipsum y después peleaba con el equipo de contenido para que me dieran los textos reales. Ahora genero textos con Claude que son lo suficientemente buenos para prototipar y testear antes de que el copy final exista.

Figma como orquestador no como lienzo

Lo más interesante que me ha pasado es que dejé de ver Figma como el lugar donde diseño y empecé a verlo como el lugar donde ensamblo. Los componentes los pienso en Figma, las imágenes las genero en Midjourney, el copy lo itero con Claude, las animaciones las exploro en prototipos de IA. Figma se convirtió en el hub donde todo eso se encuentra y cobra sentido dentro de un sistema.

Y eso no le quita valor a Figma. Al contrario. Le da un rol más importante que nunca porque ahora Figma es donde vive la verdad del diseño, donde se toman las decisiones finales, donde el sistema de diseño mantiene la coherencia que la IA por sí sola no puede mantener.

Lo que me preocupa

Me preocupa que muchos diseñadores estén aprendiendo Figma como si la IA no existiera. Me preocupa que las academias sigan enseñando un flujo de trabajo de 2020 cuando estamos en 2026. Y me preocupa que los diseñadores que no experimenten con IA dentro de Figma se queden con un proceso que cada vez va a ser más lento comparado con el de quienes sí lo hacen.

Figma cambió. El diseño cambió. El diseñador que no cambie con ellos se va a sentir cada vez más perdido abriendo un programa que ya no reconoce.

Adaptarse no es traicionar al oficio. Es respetarlo lo suficiente como para evolucionar con él.