No uso una sola IA. Uso cuatro. Y no porque sea un entusiasta descontrolado de la tecnología sino porque después de meses probando, rompiendo cosas y descubriendo límites, entendí que cada una tiene un papel diferente en mi proceso. Como un equipo de trabajo donde cada miembro hace lo que mejor sabe hacer.

Este es mi flujo de trabajo real. Sin filtro, sin romantizar nada. Lo que funciona, lo que no, y por qué sigo usando las cuatro.

Claude: mi compañero de código

Si estás leyendo esto en este sitio web, estás viendo el trabajo de Claude. Este blog lo construí desde cero, sin WordPress, sin plantillas. PHP puro, MySQL, HTML, CSS. Un desafío personal que se convirtió en algo mucho más grande de lo que esperaba.

Claude es a quien le hablo cuando necesito resolver problemas técnicos. No le digo "hazme un sitio web". Le explico la arquitectura, le muestro cómo está organizada mi base de datos, le describo qué quiero que pase cuando un usuario hace algo. Es como tener un desarrollador senior al lado que nunca se cansa de tus preguntas.

Lo que descubrí con Claude es que la calidad de su ayuda es directamente proporcional a la calidad de mi explicación. Si le doy un brief vago, me devuelve código vago. Si le explico el contexto completo con detalles, me devuelve soluciones que a veces ni yo había pensado. Hace poco le pedí ayuda para crear un sistema de posts programados y no solo me dio el código sino que me explicó por qué ciertas decisiones técnicas eran mejores que otras.

La parte que más valoro es que Claude no me trata como si no supiera nada. Reconoce mi experiencia y construye sobre ella. Cuando le digo que soy diseñador con más de diez años de carrera, adapta sus respuestas a ese nivel. No me explica qué es un div, me habla de arquitectura de componentes.

Midjourney: mi estudio fotográfico infinito

Midjourney es donde mi mente de diseñador se siente más libre. Generar imágenes con esta herramienta es como tener un estudio fotográfico con presupuesto ilimitado donde puedes disparar mil veces sin que nadie se queje.

Pero esa libertad tiene un costo: necesitas saber exactamente qué pedir. Y ahí es donde mis años de experiencia en diseño visual marcan la diferencia. No escribo "foto de una persona". Escribo pensando en iluminación, ángulo de cámara, textura de la ropa, calidad del lente, ambiente emocional.

Mi prompt típico tiene capas. La primera describe el sujeto. La segunda el estilo fotográfico. La tercera los detalles técnicos. Un ejemplo real que uso mucho:

active lifestyle, casual colorful clothing, sunshine, neutral expressions, DSLR style --v 6 --ar 3:2

Después itero. Cambio "sunshine" por "golden hour" y el resultado es completamente diferente. Cambio "DSLR style" por "The shot was taken with a Leica Q2" y la textura de toda la imagen se transforma. Cada palabra es una decisión de diseño.

Lo que más me ha costado dominar es el ángulo contrapicado. Fue un dolor de cabeza durante semanas. Midjourney tiene tendencia a interpretar ciertos ángulos de forma muy literal y terminaba con perspectivas deformadas. Pero con paciencia y muchas iteraciones encontré las combinaciones de palabras que producen lo que necesito.

ChatGPT: mi editor de ideas

ChatGPT no es mi herramienta principal pero tiene un rol que ninguna otra cumple: me ayuda a pensar en voz alta. Cuando tengo una idea a medio formar para un proyecto de diseño, se la explico como si le estuviera hablando a un colega. Y me devuelve preguntas o ángulos que no había considerado.

Lo uso mucho para refinar prompts antes de llevarlos a Midjourney. Le describo lo que quiero lograr visualmente y le pido que me sugiera términos fotográficos o artísticos que pueda usar. A veces sus sugerencias son obvias. Otras veces me tira una palabra que cambia todo el resultado.

También lo uso para investigación rápida cuando estoy diseñando para un sector que no conozco bien. Si tengo un proyecto para una marca de ropa deportiva y necesito entender tendencias visuales del sector, ChatGPT me da un panorama en minutos que antes me tomaba horas de búsqueda en Pinterest y Behance.

Donde no me sirve tanto es en código. Lo he probado y sus soluciones suelen ser correctas en la superficie pero frágiles en los detalles. Para cosas técnicas prefiero a Claude sin duda.

Gemini: el especialista puntual

Gemini es la IA que menos uso pero la que más me sorprende cuando la necesito. No la uso para conversaciones largas ni para proyectos complejos. La uso para tareas muy específicas donde necesito una segunda opinión rápida.

Por ejemplo, si Claude me da una solución técnica y quiero validarla, le paso el mismo problema a Gemini para comparar enfoques. A veces coinciden. Otras veces Gemini propone algo diferente que me hace reconsiderar. Es como consultar a dos doctores antes de una operación.

También la uso cuando necesito análisis de imágenes. Gemini tiene buena capacidad para describir lo que ve en una imagen y eso me ayuda a entender cómo una IA interpreta composiciones visuales. Es un ejercicio interesante que me ha enseñado mucho sobre cómo piensan estas máquinas.

Pero tengo que ser honesto: Gemini necesita riendas cortas. Si le das demasiada libertad en una tarea creativa, se desvía. Le funciona mejor cuando la tarea está muy acotada y el resultado esperado es claro. Darle espacio ilimitado genera problemas.

Cómo fluyen las cuatro juntas

Un día típico de trabajo con IA se ve así: arranco con una idea o un proyecto. Si necesito explorar visualmente, voy directo a Midjourney. Si necesito pensar la idea antes de ejecutarla, hablo con ChatGPT. Si el proyecto involucra código o algo técnico para el sitio, trabajo con Claude. Y si en cualquier punto necesito una segunda opinión rápida o analizar algo específico, recurro a Gemini.

No es un proceso lineal. A veces empiezo en ChatGPT, paso a Midjourney, vuelvo a ChatGPT para ajustar el prompt y termino en Claude implementando el resultado en mi sitio. Otras veces trabajo solo con Midjourney toda la mañana y con Claude toda la tarde.

Lo importante es que cada IA tiene su lugar. No intento que una haga el trabajo de otra. Eso fue un error que cometí al principio, querer que una sola herramienta hiciera todo. No funciona. Es como querer que Photoshop haga lo que hace Figma o viceversa. Cada herramienta tiene su fortaleza y tu trabajo como diseñador es saber cuándo usar cuál.

Lo que este flujo me enseñó sobre el diseño

Trabajar con cuatro IAs todos los días me obligó a ser mejor comunicador. Cada una necesita que le hables de forma diferente. Claude necesita contexto técnico detallado. Midjourney necesita vocabulario visual preciso. ChatGPT necesita una conversación abierta. Gemini necesita instrucciones acotadas.

Es exactamente lo que hacemos con clientes, con equipos de desarrollo, con directores de arte. Adaptamos nuestro lenguaje según quién está del otro lado. La diferencia es que ahora del otro lado hay una máquina y la retroalimentación es inmediata.

Como escribí en mi post sobre qué es un prompt, esto no es una habilidad nueva. Es una evolución de lo que ya sabemos hacer. Solo que ahora tenemos cuatro herramientas más en el cinturón.

Y el cinturón sigue creciendo.