No exagero con el título. Treinta minutos. Un flujo completo de onboarding de cuatro pantallas con transiciones, microcopy real y variaciones de estado. Lo que antes requería medio día en Figma más otro medio día puliendo detalles ahora sucede en una fracción de ese tiempo.

Y lo que cambió no es que yo sea más rápido sino que el proceso de prototipar se transformó por completo.

El prototipo ya no empieza en Figma

Mi proceso antes era abrir Figma, crear los frames, diseñar cada pantalla, conectar los flujos y después mostrar algo que se sintiera real. Ahora empiezo en Claude. Le describo el flujo que necesito, el contexto del usuario, los constraints del proyecto y le pido que me genere el código de un prototipo funcional en HTML y CSS.

En minutos tengo algo que puedo abrir en el navegador, que se ve como una app real, que tiene interacciones básicas funcionando. No es pixel perfect y no tiene que serlo. Es un prototipo para validar conceptos no para entregar a desarrollo.

Prototipar para pensar no para entregar

Ese cambio de mentalidad fue lo más difícil. Como diseñadores nos entrenaron para que todo lo que sale de nuestras manos se vea impecable. Pero un prototipo no es un entregable, es una pregunta visual. Y cuanto más rápido puedas hacer esa pregunta más rápido obtienes la respuesta que necesitas para avanzar.

Ahora genero tres o cuatro variaciones de un mismo flujo en una hora. Antes podía hacer una variación en un día si me iba bien. Eso significa que puedo explorar caminos que antes ni siquiera consideraba porque no había tiempo para construirlos.

Lo que hago con los prototipos de IA

Los uso para dos cosas. La primera es validación interna. Antes de invertir tiempo diseñando en alta fidelidad muestro el prototipo generado con IA al equipo de producto o al cliente y veo si la dirección tiene sentido. Si no funciona perdí treinta minutos en vez de tres días.

La segunda es testing rápido. Para pruebas de usabilidad informales donde solo necesito ver si un usuario entiende un flujo, un prototipo generado con IA es más que suficiente. No necesito que sea bonito, necesito que sea funcional y claro.

Figma no desaparece pero cambia de momento

Figma sigue siendo donde vive el diseño final, donde los componentes están documentados, donde el handoff a desarrollo sucede. Pero ya no es donde empiezo a prototipar. Figma se convirtió en el paso de refinamiento no en el paso de exploración.

Y eso es liberador. Porque me permite llegar a Figma con una dirección clara, con un concepto ya validado, con la confianza de que lo que voy a diseñar en alta fidelidad ya fue probado en baja fidelidad con usuarios reales.

La velocidad no es el punto. El punto es pensar más rápido. Y prototipar siempre fue pensar con las manos.