Mi primer proyecto para un banco grande fue diseñar la pantalla de transferencias. Una pantalla. Una sola. Tardamos cuatro meses. Viniendo de startups donde lanzábamos features completas en dos semanas, pensé que era una locura. Estaba equivocado.

La escala cambia todo

Cuando tu diseño va a ser usado por tres millones de personas, cada decisión se amplifica. Un botón confuso no genera diez tickets de soporte. Genera treinta mil. Una animación de 200 milisegundos de más no molesta a un usuario. Multiplica eso por tres millones de interacciones diarias y son seiscientas mil segundos desperdiciados al día. La escala convierte cada detalle en un problema sistémico.

Accesibilidad no es opcional

En startups la accesibilidad era algo que revisábamos después. En banca es lo primero. Porque tu base de usuarios incluye personas mayores que usan la app con zoom al 200%, personas con daltonismo que necesitan distinguir números positivos de negativos, personas con baja alfabetización digital que necesitan instrucciones explícitas en cada paso.

Eso me entrenó a diseñar para el caso de uso más difícil primero. Si funciona para la persona con más limitaciones, funciona para todos. Es el mismo principio que aplico ahora con IA: si mi diseño asistido por IA funciona sin conexión a internet, en una pantalla pequeña, para un usuario novato, entonces es un buen diseño.

Los datos te humillan

En una startup puedes confiar en tu intuición porque los números son pequeños. En un banco con millones de usuarios, los datos te dicen exactamente cuánto te equivocaste. Recuerdo diseñar un flujo de onboarding que yo consideraba elegante y minimalista. Los datos mostraron un abandono del 40% en el segundo paso. Los usuarios no entendían qué hacer porque había eliminado las instrucciones por estética.

Esa humildad ante los datos es la misma que necesitas con IA. Tu prompt puede parecer perfecto. Los resultados te dirán la verdad.

La burocracia como protección

Odiaba las revisiones de compliance, legal, seguridad, riesgo. Cada una agregaba días al timeline. Hasta que entendí que cada revisión protegía al usuario de un error que yo no había considerado. La burocracia financiera existe porque los errores tienen consecuencias reales. Y esa mentalidad es exactamente la que necesitamos aplicar a la IA: no todo lo que se puede generar se debe publicar sin revisión humana.